
Wind from the North
Episode 5 | 52m 15sVideo has Closed Captions
A horrifying revelation about a local family results in deadly consequences.
Castro’s sacrifice drives Sandra to try and prove Isidro was dangerous. Tello wants to help, but he and Sandra clash over his approach to the investigation. Elsewhere, a horrifying revelation about a local family has deadly consequences.
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Wind from the North
Episode 5 | 52m 15sVideo has Closed Captions
Castro’s sacrifice drives Sandra to try and prove Isidro was dangerous. Tello wants to help, but he and Sandra clash over his approach to the investigation. Elsewhere, a horrifying revelation about a local family has deadly consequences.
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-Puede que sea el asesino de Soledad.
-Hay que eliminar toda prueba de que Isidro haya estado aquí.
Móviles, comida, ropa, todo.
-La UCO está buscando el móvil de Isidro.
Tenemos que recuperar el móvil y encenderlo en la estación de Santander.
Así parecerá que cogió un tren y se fue.
-La última llamada que hizo Isidro fue a mí, pero antes estaba ese teléfono.
-Es que este es el teléfono de Rebeca.
-Mi novio, Rodrigo, me dijo que era un camarero que quería denunciarlos por un accidente laboral.
Me pidió que fuese a verle para darle un dinero y, bueno, que les dejase en paz.
-Van a hacer una abatida.
-¿Y qué haces tú aquí?
¿Por qué no has ido con ellos?
Tienes que mantenerlos lejos del barranco.
-No me quedan fuerzas, papá.
-A ver, ¿qué quieres que haga?
¿Me quedo aquí esperando a que te detengan?
Dime, ¿qué hago?
-¡Darme un puto abrazo!
-Un abrazo ahora no va a servir de nada.
-Sí.
-Tus padres dicen que alguien ha estado en su cabaña.
Maté a un hombre, Castro.
-No sabes qué le hubiese hecho a tu hijo.
Hay veces que con querer no basta.
El coche está a la entrada del valle.
-¿Qué?
No.
-Os diré cómo lo maté.
-¡Para!
¡Por favor, cállate!
¿Te has vuelto loco?
-Tenía que hacerlo, mi amor.
♪♪ -¿Qué tal te tratan?
¿Te han tomado declaración?
A ver, Castro, no perdamos el tiempo.
¿Qué les has dicho hasta ahora?
-Pues ¿qué les voy a decir?
Que tuve una pelea con Isidro.
Les he enseñado dónde está la guadaña y el cuerpo.
-¿Y qué más?
-Nada más.
-Escúchame bien.
Cuando llegue el abogado de oficio, vas a rechazarlo.
Pedirás otro abogado.
Yo te daré el nombre.
Por el dinero no te preocupes, es cosa mía.
Hasta que el nuevo se haga cargo, pasarán las 72 horas.
No pueden tomarte declaración sin abogado.
Hasta entonces, no digas nada.
Ni la hora.
Necesitamos tiempo para saber qué tenemos que declarar.
¿Entendido?
-Es por Sandra.
No iba a mezclarla.
-No.
Es por ti, Castro.
No mereces estar aquí.
♪♪ -Mamá.
Mamá.
-Eh, Rodrigo, ¿quieres que te lleve a algún sitio?
Bueno, no tengo nada que hacer.
-Bueno... gracias.
-Rodrigo, espera, espera.
Em... Que no sé si los guardias te han comentado algo de ese tal Isidro.
Es, es que no acabo de entender cómo se cruzó Castro con él en el monte.
Tú lo conocías, ¿no?
-El puto Isidro, ¿eh?
-Ajá.
-Yo... yo pensé que le estaba haciendo un favor a mis padres pagándole.
No quería bajo ningún concepto que la gente se enterara de que mi padre... Te juro que no tenía ni idea de que Soledad era mi hermana.
Y, Sandra, mi madre está en un momento muy delicado.
-Ajá.
-Así que por eso envié a Rebeca, porque llego a ir yo, y sé que acabamos a hostias.
-Tus padres no lo han entendido muy bien, ¿no?
-No.
De hecho, mi padre me ha tratado como si fuera un gilipollas delante de los guardias.
Que supongo que es lo que soy.
Sandra, Isidro era un cabrón de los buenos.
Llevaba años sacándole dinero a mi padre.
Bueno, te dejo, que tengo mucho lío aquí.
-Isidro mintió a Castro.
No era la primera vez.
Estuvo chantajeando a Cristóbal estos últimos siete años.
¿Y por qué no tenía miedo a hacerlo?
Porque sabía que Soledad estaba muerta, porque él la mató.
Es lo que necesitamos para que Castro, a ley de defensa propia, lo descubrió, se enfrentó a él y tuvo que defenderse.
-Datos, Sandra.
Datos, no hipótesis.
-Ya.
-Necesitamos los extractos bancarios de la cuenta de Isidro, las autopsias, la declaración de Cristóbal Setién.
¿Y quién tiene toda esa documentación?
La Guardia Civil.
-¿Y qué hago?
Lo tienen todo en su despacho.
Y a mí ni siquiera me dejan pisar el Ayuntamiento.
Llego y me mandan a poner multas por ahí.
-¿Has pensado en Nuño?
-No, no, a Nuño no le puedo pedir eso.
[ Timbre de teléfono ] -¿Ayuntamiento de Liérganes?
-Hola, Nuño.
¿Te aburres?
Pues es que tengo trabajo para ti.
-¿Olalla?
-Sí.
Necesito que vengas al bar con la grúa.
-¿Y tiene que ser ahora?
-Sí, ahora.
Un cabrón anoche se enfadó conmigo porque no le servía más copas y el tipo me ha dejado el coche estampado contra la puerta.
Ya me dirás tú cómo abro ahora.
-Ahora voy a ver si lo apaño.
-Sí.
Date prisa, porfa.
Gracias.
♪♪ -Disculpen las molestias, pero hay que desalojar el balneario.
Tienen que esperar abajo, en, en el parque de aquí.
Va a ser poquito tiempo.
-¿Qué está pasando?
-Nada, un pequeño incendio en la cocina.
Pero estamos diciendo a todo el mundo que salga sin... Vamos, dentro de nada podrán volver a sus habitaciones.
-¿Necesitáis ayuda?
-No, es poca cosa y está controlado.
Pero es por el protocolo de seguridad.
-Tranquila, nosotros nos encargamos.
-Vale.
Gracias.
-Hacia la escalera, por favor.
-Vayan saliendo.
-Vale.
-Vayan saliendo, por favor.
Gracias.
-Hola.
-¿Cuánto tiempo necesitas?
-Nuño acaba de salir.
Olalla lo va a entretener en el bar.
¿Una hora te parece mucho?
-Mira, te juro que como la cosa se tuerza, quemo de verdad el balneario, ¿eh?
♪♪ -¿Sandra?
-Hostia, Alisa, qué susto me has dado.
-¿Qué haces aquí?
-Los guardias me habían citado a las 08:30.
-¿Tienes tu móvil?
Ven.
-¿Esta es la comunión de Soledad?
-Bueno, sí, pero déjalo.
Necesito que fotografíes esta carpeta.
Rápido.
-A ver.
-Haz tú esta, si quieres.
-Siento el retraso, hemos tenido un problemilla.
-Nada, estaba esperando.
-Tengo que irme.
-Sandra.
-Me han dado una baja temporal porque mientras investigan a Castro no me quieren tener por allí.
-Podrías haberte negado perfectamente.
Son guardias civiles, no tienen ninguna autoridad sobre el personal del Ayuntamiento.
-Prefiero no perder el tiempo trabajando.
-Olalla, estamos revisando la documentación, pero de momento no tenemos nada.
-A ver, niña, ¿en tu declaración de esta mañana te han preguntado por la relación entre Cristóbal Setién y Juliana Cobián?
-Sí.
Pero es que no hay nada que sepamos que no sepa todo el pueblo.
Oye, gracias por quedarte con Dani.
-Nada.
Ya sabes que a Mateo le encanta que duerma en casa.
Llámame si hay alguna novedad, ¿vale?
-Setién compró unas tierras para venderlas a la eólica y necesitaba las de Juliana, que, pues, al parecer era como una parcela pequeña, pero estaba en un sitio clave.
Y ahora han prohibido los molinos.
Pero en ese momento se llevaban a matar.
-Si tuvieran algo firme contra Cristóbal, lo habrían detenido.
-Lo que sí que me han devuelto es esto.
-A ver.
¿Qué es?
-Pues son las fotos y la comunión de Soledad.
-Fotos.
♪♪♪ -¿Quieres café?
-No.
-Oye, ¿has echado un vistazo a los movimientos bancarios de Isidro?
En su vida ha tenido más de 1000 euros en la cuenta.
-Era un camello y un chantajista.
No es de los que domicilia la nómina en el banco.
-Mmm.
Lo estamos enfocando mal.
Nos empeñamos en verle culpable, pero él no mató a Soledad.
-Es tarde.
Te puedes ir a dormir, si quieres.
-A mí también me gustaría dar con algo que ayude a Castro.
-Porque lo adoras.
-Mira, forzar las cosas no nos va a ayudar.
Necesitamos la verdad.
Y aquí la única verdad es que Isidro no le hizo nada a Soledad.
-¿Entonces por qué se va a hacer un curso de buceo a La Manga?
¿De repente le entró pasión por los peces?
No.
Para quitarse de en medio.
¿Has leído la declaración de Cristóbal Setién?
-Ajá.
-Isidro le decía que sabía dónde estaba Soledad y que si él no pagaba, ella iba a volver para pedir las pruebas de ADN.
¿Y por qué hace eso Isidro?
Porque sabe que Soledad no va a volver.
Es que no lo viste en el monte, pero estaba acojonado con la Guardia Civil.
Estaba... Se llevó a Dani.
Tenía miedo de ir a la cárcel.
¿Y por qué tenía tanto miedo?
Porque mató a Soledad.
-Eres muy lista.
De verdad, Sandra.
Pero en esto es imprescindible pensar con frialdad.
Las emociones no nos ayudan.
-Eso no me vale.
No me vale.
Necesito que sea Isidro.
-Lo sé, hija, lo sé.
Hagamos una cosa.
¿Quién conocía a Isidro?
♪♪ -¿Está tu padre?
-¿Qué pasa, Amarillo?
-¿Qué pasa?
-No sé nada de ti, tío.
-Ah.
Tío, ¿tienes eso?
-¿El qué?
-Eso.
-¿Qué?
¿Esto?
Venga, toma.
No vas en serio.
¿Que me vas a pagar con latas de anchoa?
-Se venden a 60 eurazos cada una.
-Pero ¿y a mí qué más me da?
-El Isidro me las cogía.
-Pero es que el Isidro, por no estar, no está ni vivo, Amarillo, tío.
-Algo he oído, sí.
-¿Y quién lleva ahora el negocio?
-Munitis.
Antes era la mano derecha del Isidro.
Ahora es el que lo mueve todo.
Pero, ¿qué cojones hace este aquí?
Esto no es lo que quedamos, Sandra, ¿eh?
Yo le sacaba quién trabajaba con Isidro y te lo contaba solo a ti.
-Shh.
-Munitis es el que lleva ahora el negocio.
-Ajá.
¿Y dónde podemos encontrar a ese Munitis?
¿Eh?
-En el desguace del Jándalo.
Dicen que echa el día allí.
¿Sabes dónde está?
-Tú me vas indicando.
Cinturón.
-Joder.
-Llevo 20 años en este desguace.
Y el único Munitis que conozco es el delantero del Racing.
-Te la han metido doblada, anormal.
-¿Tengo cara de Sherlock Holmes?
Bastante que os he hecho el favor.
-¿Has estado fumando?
Hijo de puta, te has puesto ciego con el camello.
No sabes ni cómo te llamas.
-Munitis.
Ha dicho el nombre del puto de Munitis.
¿Qué quieres que haga si me ha mentido?
-No sé.
Tú eres bobo.
Tú has sido camello.
Cojones, tendrás que saber si alguien te está engañando o no.
-Ahora soy un tipo decente.
He perdido práctica.
[ Golpe al auto ] -¿Qué cojones?
Pero, ¿te has vuelto loco, o qué?
-¿No es la que va por ahí preguntando por Munitis?
¿Qué sois?
Porque no parecéis de la Nacional ni tampoco civiles.
-Pues no tienes muy buen ojo.
Deja esa barranda que hemos venido a hablar.
-Me dijeron que te habías retirado.
-Ahora es peor, porque no tiene que rendir cuentas con nadie.
Así que a la primera de cambio da hostias como panes.
-Que tires la barra.
A ver, ¿qué nos cuentas de tu amigo Isidro, eh, Munitis?
-Damaso.
Lo de Munitis es una clave, por si viene alguien que no queremos que venga.
A ver, el tal Isidro, ¿qué nos cuentas de él?
-Está muerto.
-Ajá.
No me jodas.
Venga, algo que no sepamos.
-Pues que era un puto grano en el culo.
Que se metía más de lo que pasaba.
Tenía el cerebro ya frito de tanta coca.
Y los dos últimos años estaba hasta obsesionado, porque decía que alguien le seguía.
-¿Quién?
-Yo qué sé.
Aveces decía que había un coche vigilándole, otros que le habían puesto escuchas.
Estaba paranóico.
Porque se llevaba un negocio con otro tipo y pensaba que lo iban a pillar.
-Ese negocio nos interesa.
¿Tenía algo que ver con una novia que tuvo, Soledad?
-Claro.
Le sacaba dinero a su padre.
Era un viejo que no quería reconocer que era hija suya.
-Isidro tenía miedo, no por el chantaje, sino porque él mismo mató a Soledad y luego secuestró a Juliana.
-Se ha vuelto loca la niña esta, ¿qué dices de secuestrar y de matar?
Pues, ¿tú quién te ha creído que era Isidro?
¿Un puto marine o qué?
¡Eh, vale, vale, vale, vale!
-¿Tú le ves la gracia, Damaso?
-Jode, Tello.
-¿Eh?
Porque yo no.
Así que un negocio con otro pavo.
-Ajá.
-¿Con quién?
¿Con quién?
-Fue él el que tuvo la idea.
Y, al parecer, se encontró con la tal Soledad esta en el Venus, que es un puticlub de la carretera de Bilbao.
Y era un cerdo.
Pues se la folló y, al parecer, era su hermana.
-Hostia.
-Rodrigo creo que se llamaba.
♪♪ -¿Rodrigo?
¿Qué?
Nada.
-Está apagado.
-Vamos.
-¿Rodrigo?
-¿Rodrigo?
Espera, espera.
-A lo mejor no está.
-Sí está.
¡Rodrigo!
¿Estás sordo?
♪♪ ¿Cuándo descubriste que era tu hermana Soledad?
¿Antes o después de acostarte con ella en el Venus?
La mataste.
Luego, entre Isidro y tú desplumasteis a tu padre.
Desde entonces, y sin saberlo, papá Cristóbal lleva financiando esta mierda de orujo, ¿verdad, Rodrigo?
-No, no.
Isidro y yo nunca hicimos daño a Soledad.
Nunca.
Pero... la verdad, cuando sale a la luz, ¿quién la aguanta?
Yo no.
♪♪ -Le he echado una cucharada de azúcar.
-Lo tomo sin azúcar, pero está bien.
-Vaya.
-Rodrigo me dijo que su padre pensaba que era un gilipollas.
Y mira ahora.
Pobres, nadie se esperaba algo así.
-¿Y no es mejor?
Ver venir la muerte es una mierda.
Tu madre era más fuerte.
-Ajá.
Ella sí.
¿Qué vamos a hacer con Castro?
-No sé.
A ver.
Ni Isidro ni Rodrigo mataron a Soledad.
¿Qué necesidad tenía de mentir?
Las investigaciones son un poco así.
Crees que tienes algo y de repente te ves en un callejón sin salida.
Y es saber dar marcha atrás y abordarlo desde otra vía.
Tú y yo podemos hacerlo.
Se nos da bien.
Eso sí, si tenemos que interrogar a otro como el del desguace... "Da hostias como panes".
¿De dónde te sacaste eso?
¿De una película de Chuck Norris?
Ay.
-Me alegro de que estés aquí conmigo.
-Tendría que haberlo hecho antes, ¿no?
Mira, cuando tu madre se fue... ♪♪♪ -No hace falta que hablemos de eso ahora.
-Hay que decirse la verdad algún día, hija, sino acaba envenenándote.
♪♪♪ -¿Cómo está Rebeca?
-Pues sintiéndose fatal.
Aunque no tenga la culpa de nada.
-¿Por qué lo hizo?
¿Vergüenza?
-Sí, vergüenza, no sé.
Debió acostarse con Soledad en el Venus y tiró adelante.
Entre Isidro y él han estado sacándole dinero a Cristóbal estos siete años.
-Hasta que apareció Juliana.
-Ajá.
-Isidro quiso sacarle un finiquito a Rodrigo.
-Supongo que por eso mandó a Rebeca, porque le daba miedo tener una bronca con, con Isidro.
-Pero ninguno de ellos mató a Soledad.
-Isidro era un chantajista, y era un cocainómano que estaba obsesionado con que le perseguían.
Cuando se escondió en el valle iba hasta las cejas.
Lo han visto en la autopsia, ¿mmm?
-Pero no lo hizo, Sandra.
Esa es la verdad.
-No, la verdad es que tenía a Dani.
Tenía a Dani.
Y yo estaba... Castro, no puedes.
No puedes cargar con lo que yo hice.
-Escúchame, ¿quieres ayudarme?
No cuentes nada de eso.
Si esto sale mal, Dani no puede perderte.
Mírame.
Mírame.
Con el historial de Isidro debería de servir.
Te juro que lo he intentado todo.
Todo.
Pero sé muy poco de Juliana y de Soledad, y no sé por qué les hicieron esto, quiénes.
¿Qué pasa?
-Nada.
Que me recuerda a cuando intentabas... resolver esos problemas de matemáticas en el instituto.
Al final siempre conseguías la solución.
Lo estoy haciendo por nosotros.
No hace falta seguir fingiendo que hay un nosotros.
♪♪ -Juliana tenía una publicidad del Venus con Soledad.
Lo más lógico es que en esos días se vieran.
No sé si tú notaste algo raro en tu hermana.
Mi padre al principio os ayudó con todo esto.
Ahora necesito que nos ayudéis a nosotros.
-Si tu padre no te ha dicho nada, yo no soy quién.
Habla con él, Sandra.
-Eh, sea lo que sea, mi padre no me va a contar nada.
Por favor.
-Yo no estaba en el pueblo cuando Juliana murió la primera vez.
Estaba en Madrid.
Con tu padre.
Tello y yo, siempre, desde que éramos unos críos, siempre ha habido algo.
Pero crecimos.
Yo me casé con Jano, tu padre con Esther.
Pasaban los años.
No sé cómo, una de las veces que vino era de noche y... No, tú ya eras mayor.
Estuvimos hablando hasta tarde.
Y pasó, Sandra.
Aguantamos así un tiempo, y... Hasta que nos decidimos y yo me fui a vivir a Madrid con él.
-Pero, ¿mi madre ya lo sabía?
-Esther lo sabía, sí.
-¿Lo sabía?
-Lo sabía.
Y Jano también lo sabía.
-Ah, también.
-Íbamos a separarnos los dos, pero cuando me llamaron me dijeron que Juliana había muerto.
No sé, supongo que me daba miedo hacer más daño a mi marido y a mis hijos.
-¿Por qué no me contó nada mi madre?
Si ella... eh, se estaba muriendo y mi padre no estaba aquí.
-No sé.
No sé, Sandra.
Yo me acostumbré.
Aprendí a vivir así con Jano.
Y he sido más o menos feliz.
Pero tu padre no.
Tu padre no podía venir al pueblo.
Y supongo que Esther prefería estar sola contigo y con Dani.
Incluso cuando estaba enferma.
♪♪ -Papá.
-Me aburría, y he encontrado el proyector en el trastero.
Llevo todo el día esperando para enseñarte algo.
A ver dónde lo he puesto.
Esto es.
Mira.
Es una escritura de venta.
Cristóbal Setién le compró las tierras a Juliana.
-Ajá.
-¿Qué pasa?
¿Le ha pasado algo a Castro?
¿En la cárcel?
-He ido a ver a Marina.
-¿Marina no te habrá calentado la cabeza con lo del collar?
Su collar de perlas.
Mira, ese que lleva Juliana.
Eh, Marina lo encontró en la cabaña y lo vendió.
Más que de los guardias, está preocupada por Jano.
No quiere que se entere.
-Mmm.
-Bueno, ya sabes, cosas de matrimonios.
-No, no me ha preguntado por eso.
Hemos estado hablando de Soledad, de Juliana, de... Bueno, tenía razón.
Sabemos muy poco de ellas.
Tendría que haberte hecho caso antes.
-¿Tú?
Nunca me haces caso antes.
Nunca.
Juliana, uh.
Era una mujer de armas tomar, como todas las pasiegas.
Recuerdo de jóvenes.
En unas fiestas, tu madre, Marina, Jano, cogimos unas botellas de vino y nos fuimos a las pozas.
De repente, no sé cómo, apareció Juliana.
Cogió a Marina, la llevó de cabeza a la iglesia, y el cura... Creo que era el cura.
No.
Marina.
♪♪♪ -Menos mal que a mí no me llevaste al cura para que me metiera en cintura.
-No, no, no fue el cura.
No fue el cura.
Fue... tu madre.
-Mmm.
-Tu madre se pasó una semana llorando.
No sé por qué.
No sé por qué.
-¿No tienes hambre?
¿Tienes hambre?
Sí, yo tengo un poco de hambre.
Voy a hacer algo de comer, ¿y tú ve mientras por qué no te tumbas un rato?
¿Bien?
Venga.
¿Qué quieres comer?
[ Golpes a la puerta ] -Traemos una orden.
-¿Qué?
♪♪ -¿Estás segura de que no tenéis más copias de los archivos?
Pero, ¿qué pretendes?
¿Sacar a Castro de la cárcel?
-¿Cómo sabíais que teníamos esto?
-Os llegará una citación judicial.
-Sandra.
Ven.
Mira.
Esto, esto es lo único que necesitamos.
No sé cómo no lo vi antes.
O quizás lo vi y se me olvidó.
Bueno, da igual.
Eso.
-Cristóbal le compró las tierras a Juliana por 100 000 pavos.
-Ah, las tierras que necesitaba para los molinos.
-Ajá.
-La fecha, Sandra, la fecha.
-7 de octubre de 2016.
La fecha de la primera muerte de Juliana.
-A ver.
Isidro y Soledad chantajean a Cristóbal Setién.
-Sí.
-Perfecto.
Pero Soledad quiere más, así que se planta en casa de los Setién y le canta las 40 a su papaíto.
Cristóbal se encabrona y zas, la mata.
Pero Juliana sabe que Soledad ha ido a enfrentarse a su padre.
Extrañada al no tener noticias de ella, va allí a preguntar.
Y claro, los Setién no son unos asesinos profesionales, no la van a matar también a ella.
¿Qué hacen?
La secuestran, la encierran y la obligan a firmar ese contrato.
Las putas tierras de los molinos.
¿Qué?
¿Estoy o no estoy en forma?
♪♪ -El Ojáncanu.
Cristóbal no tendría un detalle así con Juliana.
-Contrataron a alguien para que la cuidara.
Venga, más.
Dispara.
-¿Por qué siguió pagando el chantaje si sabía que estaba muerta?
-No le interesaba remover esa historia.
Si él fue el asesino, qué mejor coartada.
Tira, dale.
Más.
♪♪ -La radio.
La puta radio.
-¿Por qué coño me sacas ahora la radio?
-Ven conmigo.
♪♪ La radio que tenía Juliana es una de las que vendía Claudio Cobo.
-Tú misma me convenciste de que estaba limpia.
-Y creo que lo está, pero mira.
Esto es el teorema de Weiss.
Es la fórmula que utilizan las plataformas para recomendarte cosas.
¿Nunca te has preguntado cómo siempre aciertan?
-Porque nos espían.
-Vale, nos espían, pero luego con las matemáticas saben qué nos gusta, es probabilidad.
Igual que esto.
Ahora escúchame, en algo lleva razón.
Alguien tuvo que ocuparse de Juliana.
Y ese alguien tenía una de las radios de Claudia.
Muchas de estas radios se vendieron en un mercadillo en Santander, pero otras Claudia las regaló a conocidos suyos, como la que tenía Dante en el Venus.
Entonces hay un grupo de personas que vamos a llamar "conocidos de Claudia".
¿Mmm?
"CC".
-Me encanta ver que vuelves a las matemáticas, pero, ¿todo esto para qué vale?
-Hay algo que sabemos que ha sucedido.
Juliana fue secuestrada.
Este suceso lo vamos a llamar "ser secuestrada".
"SS".
Ahora escúchame.
P es la probabilidad que un conocido de Claudia sea el responsable de que Juliana sea secuestrada.
Se formula así.
♪♪♪ Hay un montón de datos en esta fórmula que no sabemos.
Pero no importa, porque es un proceso inductivo, no deductivo.
Lo que sí que importa es que Claudia me contó que ella solo vende unas 500 radios, por lo que el número de personas a las que les regaló una radio es todavía menor.
Resultado.
El segundo término del denominador es muy bajo y el cociente da un número muy próximo al uno.
Y en teoría de la probabilidad, cuanto más cerca estés del uno, más seguros estamos de que el resultado es casi una certeza.
♪♪ Papá.
Papá, papá.
-¿Qué?
-A ver, cuando te suena el móvil, ¿qué haces?
Eh, ¿respondes o te pones a preguntarte cómo lo hacen?
Pues esto es igual.
No hace falta que lo entiendas, pero funciona.
Un conocido de Claudia fue quien se encargó de Juliana.
-"CS".
Me falta "CS" en esa fórmula.
Cristóbal Setién.
¿Qué tiene que ver Claudia Cobo con Cristóbal Setién?
-Nada.
Es que nada, nada.
Eso es lo que estaba intentando demostrarte.
Lo de Cristóbal es uno de esos callejones sin salida que tú me decías.
-Mira, ha sido curioso, no te diré que no.
Pero no tenemos tiempo para... tonterías.
-Cristóbal Setién sí que son un montón de tonterías, un montón de suposiciones sin base.
-A ver, ¿vas a enseñarme tú a mí cómo llevar una investigación?
-Aunque te duela, lo de Cristóbal no es ninguna deducción, es una fantasía.
-Porque ya no sé diferenciar entre lo que es verdad y lo que no, ¿mmm?
-No.
-Bien.
-O sea, ¿quieres...?
Confía en mí.
Que confíes en mí, hostia.
-¿Puedo mear?
Cuando necesite que me la sujeten, te lo diré.
-Voy a ir a Santander.
Tengo que hablar con Claudia.
♪♪♪ -He pensado en escribirte como 100 veces.
Y cuando apareces es para preguntarme otra vez por el asunto de la radio.
Sandra, en serio, pensé que estaba todo arreglado ya.
-Claudia, que no.
No es por ti.
Pero estoy segura de que alguien a quien le regalaste la radio sí que está conectado con Juliana y con Soledad.
Por favor.
-Fernando es un agente de aduanas que trabajaba en el puerto, que le debía algún favor.
-No nos sirve.
Ni Carmela, ni Domínguez.
Ni la Asociación de Vecinos de la Esperanza.
Realmente ni Dante.
Porque, aunque trabajara en el Venus, nadie confiaría en él para hacer algo así.
-Pero, ¿algo como qué?
¿Como matar a Soledad?
-No, Juliana era mayor y estaba enferma.
Y aun así vivió siete años.
Alguien tuvo que cuidar de ella.
-Bueno, está Cecilia.
-¿Quién es Cecilia?
-Una mujer que trabajaba limpiando la consulta de mi padre.
Y una vez a la semana venía aquí a casa también.
Y luego tuvimos que recortar gastos y dejó de venir.
Pero sí, recuerdo que le regalé una radio.
Y la escuchaba mucho cuando planchaba.
-¿Dónde puedo encontrarla?
-Sé que limpiaba en otra casa en el barrio San Fernando.
♪♪ -Cristóbal.
♪♪♪ -¿Seguro que no quieres tomar nada?
-¿Y qué tal está Belén?
-Las pastillas la dejan tranquila, pero no duerme.
Y tiene que descansar.
-¿Y quién duerme a nuestra edad?
-La vida no te deja cerrar los ojos.
Quién volviera a tener 20 años, que no había una sola preocupación, ¿te acuerdas?
-No mucho, la verdad.
Me han diagnosticado demencia.
¿Sabes lo que me parece más injusto de esta enfermedad?
Pues que un día me olvide de todo y no le haya dicho a la gente que me rodea lo que realmente pienso de ellos.
Tú, por ejemplo.
¿Sabes que pienso?
Que eres un imbécil, soberbio, avaricioso.
Porque a lo mejor no.
A lo mejor crees que te tengo cierto aprecio o siento cierta pena porque hayas perdido un hijo.
-¿A esto es a lo que has venido?
¿A insultarme?
-¿Qué le hiciste a Juliana?
-¿Qué?
¿Te crees que me importa algo Juliana?
He perdido a mi hijo.
-Por tus mentiras.
Sabías que Rodrigo se acostó con Soledad, por eso la mataste.
¿No lo sabías?
Pues no creo que se pegara un tiro por eso.
Lo hizo al descubrir lo que habías hecho con Juliana y Soledad.
-No les hice nada.
Soledad vino a sacarme el dinero.
Y se lo di, pero no se conformaba.
Se presentó otra noche en casa y nos armó un escándalo.
Tuve que llamar a Juliana para que se la llevara.
-¡Mientes!
Mataste a Soledad, y luego te llevaste a su madre y la obligaste a firmar la venta de esos terrenos.
-No.
Le ofrecí más dinero a Juliana, pero ya sabes lo orgullosa que era.
No aceptaba por nada.
Prefirió venderme sus tierras.
Creo que lo único que quería era que Soledad se fuera de Liérganes.
-Y ahora me dirás que pensabas que era Soledad la que te seguía chantajeando.
-No, pero... sabía que no era ella.
Hace años que sé que eran mi hijo y ese camello los que me sacaban la pasta.
-Pero les seguías pagando.
-¿Nunca has preferido asumir una mentira antes que plantarle cara a la verdad?
♪♪♪ -No sé qué hago aquí.
-Bueno, es que Cecilia estuvo viniendo muchos años porque trabajaba en el piso de arriba.
Pero no te molestes en llamar.
En esa casa ya no vive nadie.
-¿Sabe a dónde se fueron?
-Al hospital, supongo.
Esa señora que había ahí no estaba bien.
Hace algún tiempo nos la encontramos en el descansillo, que se había hecho unos cortes en el brazo y estaba toda llena de sangre.
-¿Era esta mujer?
-Más mayor, pero sí parece ella.
No salía de casa ni se relacionaba con los vecinos.
¿Le ha pasado algo?
-Mire, sé... Quizá le suene un poco raro, pero le prometo que es importante.
¿Le puedo enseñar unas fotos y usted me dice si reconoce a alguien?
-Sí.
-¿Sí?
-Claro.
¿Puedo?
-Claro, sí.
♪♪ -Puede pasar más despacio, si quiere.
-A él sí.
A él le he visto varias veces por la escalera.
♪♪ -Jano.
-Tello.
-Te agradecería que te ahorraras todo ese teatro de hacerte el inocente.
-¿Desde cuándo lo sabes?
-Hay veces que nos empeñamos en creernos una mentira porque la verdad es dura, muy dura.
Pero no quedan más cojones que aceptarla.
Vuelve para casa.
Cuando lleguen los guardias, no les hagas esperar.
¿Bien?
♪♪ [ Grita ] ♪♪ [ Se queja ] ♪♪ ♪ Me embruja el murmullo del río y del monte ♪ ♪ Con lluvia de mayo me quiero mojar ♪ ♪ Voy a correr como el lobo en la noche ♪ ♪ Pretendo sentir toda tu inmensidad ♪ ♪ Me guía la luz de un rayo de luna ♪ ♪ La clara del alba al amanecer ♪ ♪ Me llena de vida toda la hermosura ♪ ♪ De esta tierra verde que aprendo a querer ♪♪
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